31/7/2009 - [TEXTO] - Espirito do Terceiro Tempo
El tercer tiempo siempre fue un punto de encuentro después de la dura batalla de cualquier partido de rugby. Yo, que soy medio jodido, me mantenía distante de la fiesta, más bien tranquilo, tratando de recuperarme del desgaste, pero algunos de mis amigos y compañeros se debatían en cantos, bailes y otras yerbas.
Los terceros tiempos de antaño contaban con la ausencia de damas en las mesas, se cantaba, se coreaban himnos divertidos y había algún tipo de show que mejoraba con la ingesta de alcohol. Años después todo fue cambiando y, hoy en día, luego del té de rigor (como manda la tradición), vuelan las pizzas o lo que sea y se viene la música que -para mi gusto- es un poco estridente y empieza una suerte de bailongo adelantado, con la presencia (bendita) de señoritas que ofician de novias o candidatas, ya que todos sabemos que un jugador de rugby es el deportista más codiciado por sus cuerpos trabajados, si no tenemos en cuenta a los jugadores de fútbol, cuyas fans corren detrás de sus proyectos de billetera.
Pero debo alertar a todos que tenemos que ser guardianes de los terceros tiempos de los más chicos. Y eso implica que los jugadores de los equipos se deben mezclar, compartir el momento, charlar y hasta conocerse, y eso no siempre ocurre. Muchas veces llegan una caja con hamburguesas y unas gaseosas baratas y cada equipo por su lado, se miran de reojo y a la distancia. Nadie pide que los chicos coman lomo, sino que se cuide aquellos que debemos proteger: la enseñanza de lo que el rugby significa, al menos en la Argentina; una escuela de vida y de educación, donde aprendemos tantas cosas (que ya hemos enumerado), entre ellas a ganar y a perder, a ser de un club o de otro, pero siempre con lo que significa el rugby, sus tradiciones y el ejemplo que somos para todos los otros deportes.
Enviado por: Nilson Taminato
|